El mejor consejo es que vendas tu vivienda por lo que te den, aunque sea por menos de lo que pagaste por ella o por menos de lo que te queda de hipoteca. Si haces esto, en el peor de los casos quedarás con una deuda asumible.
Si optas por esperar un milagro, perderás la casa, se la quedará el banco por la mitad y seguirás debiéndole la otra mitad del crédito y te cargarán decenas de miles de euros en costas judiciales. Estarás arruinado de por vida.
Que tengas suerte.
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